El tratamiento de la agoraphobia con TMS

El tratamiento de los trastornos mentales a menudo implica elementos farmacológicos. A veces también requieren intervenciones invasivas. Pero los avances recientes en neurociencias están proporcionando nuevas rutas alternativas, como el TMS. Estas siglas significan Transcranial Magnetic Stimulation, o Estimulación Magnética Transcraneal. Utiliza energía electromagnética para modular la actividad cerebral.

Estos enfoques tienen una tolerabilidad muy alta. Los pacientes no suelen sufrir ningún efecto adverso. Por otra parte, la eficacia a veces es prometedora también y se nota la diferencia al introducir TMS en la terapia. Pero, ¿es ese el caso de la agorafobia también?

En este artículo, repasaremos brevemente qué es la agorafobia y cómo funciona. Después de considerar lo más básico, repasaremos algunos de los últimos estudios sobre el TMS en agorafobia. Le daremos información valiosa sobre lo que puede esperar después de recibir este tipo de terapia.

¿Qué es la agorafobia?

La definición de agorafobia según la DSM 5 la considera como un trastorno de ansiedad. Estas personas presentan fobia o miedo irracional a los espacios cerrados o llenos de gente. Más que eso, la agorafobia es el miedo a situaciones o lugares donde escapar es imposible, difícil o vergonzoso. Los pacientes perciben que la ayuda no está disponible o es difícil de alcanzar en las situaciones desencadenantes.

La agorafobia puede comenzar en el transporte público, y en casos más graves las personas afectadas prefieren no salir de casa en absoluto. En pocas palabras, la agorafobia es el miedo a entornos desconocidos y situaciones impredecibles.

Las siguientes situaciones pueden desencadenar agorafobia:

Photo by cottonbro on Pexels.com
  • Estar solo fuera de casa
  • Permanecer en medio de una multitud o hacer fila
  • Viajar en transporte público
  • Estar en áreas públicas cerradas (cines, tiendas)
  • Estar en espacios abiertos

Síntomas de agorafobia

En respuesta a las situaciones enumeradas arriba, las personas con agorafobia pueden sentir los siguientes signos y síntomas:

  • Ritmo cardíaco y respiración acelerados que se asocian a la ansiedad. Los pacientes a menudo sienten que se están quedando sin aliento.
  • Dificultad para tragar, también conocida como disfagia
  • Temblores y cambios en la temperatura corporal. Los pacientes a menudo comienzan a sudar y sienten mucho calor.
  • Náuseas y vómitos
  • Dolor en el pecho, que a su vez empeora los pensamientos ansiosos. Terminan creyendo que están sufriendo de un ataque al corazón.
  • Temblores en las extremidades, que pueden o no estar asociados con manos y pies fríos

Muchos pacientes pueden experimentar un trastorno de pánico con agorafobia. Lo que es más, la agorafobia suele ser una complicación del trastorno de pánico. Ambas condiciones se superponen. Cuando esto ocurre provocan una sensación más intensa de miedo o malestar. Los síntomas adicionales del trastorno de pánico con agorafobia incluyen:

  • Dolor torácico más intenso
  • Sensación aguda de ahogo
  • Aturdimiento, mareos y desmayos
  • Sensación de muerte inminente
  • Miedo a perder la cordura
  • Sensación de hormigueo o entumecimiento en las manos y los pies.

Causas de la agorafobia

Como he mencionado, la agorafobia suele estar relacionada con el trastorno de pánico. Por lo tanto, ambas condiciones podrían compartir la misma causa. Básicamente, estos pacientes desarrollan miedo ante a una situación dada. Esto ocurre debido a alguna experiencia previa desagradable. Entonces, desencadenan un ataque de pánico cuando ocurre algo similar. Finalmente, desarrollan comportamientos de miedo y evitación para prevenir más ataques de pánico.

Biológicamente, podemos explicar la agorafobia y los trastornos de pánico con el reflejo de lucha o huida. El organismo está equipado con un sistema que detecta amenazas ambientales. Al detectarlo, el cuerpo mismo nos obliga a mantenernos alejados. La adrenalina y otras sustancias químicas se liberan en ese instante, haciendo que el cuerpo se sienta incómodo. Al mismo tiempo, los neurotransmisores en el cerebro afectan el comportamiento y desencadenan la sensación de pánico.

Como he señalado, las causas de la agorafobia generalmente se remontan a una experiencia inicial como:

  • Experiencias infantiles traumáticas, incluyendo abusos sexuales, muerte súbita o accidentes
  • Ser víctima de violencia, como es el caso de un ataque terrorista, o presenciarlo de cerca
  • Sentirse profundamente humillado frente a los demás, especialmente durante la infancia.
  • Un evento estresante reciente, principalmente por la pérdida de alguien o algo preciado
  • Vivir con parejas controladoras y con actitudes profundamente perturbadoras

Además, la agorafobia también puede comenzar en estos casos:

  • Abuso de drogas, consumo excesivo de alcohol
  • Antecedentes de depresión, trastornos alimentarios y otros problemas de salud mental.

¿Se puede tratar la agorafobia con TMS?

Imagen representativa

La TMS es un tipo de estimulación electromagnética del cerebro. En teoría, está diseñado para modular la actividad cortical sin usar medicamentos o procedimientos invasivos. Se aplica a través de electrodos colocados en la corteza prefrontal. Ahora bien, existe cierta experiencia que sugiere mejoras en los síntomas de depresión al utilizar TMS. Muchos especialistas también lo proponen como una opción en trastornos de ansiedad.

Pero tengamos en cuenta que la TMS puede ser efectivo como coadyuvante, no como el tratamiento principal de estos trastornos. 

Por ejemplo, la TMS se ha utilizado como tratamiento coadyuvante en diferentes tipos de fobia. En estos casos, se sabe que ayuda a reducir la respuesta fisiológica al elemento temido. En algunos estudios, los pacientes sienten una mejoría  más pronunciada cuando se incluye TMS en la terapia. Esto ocurre incluso en ensayos clínicos aleatorizados. 

Incluso los pacientes que no han sentido una mejoría redujeron su frecuencia cardíaca frente a su elemento de su fobia. Esto sugiere que en realidad existe algún elemento fisiológico que poco a poco se está modulando, aunqe no nos demos cuenta. Por lo tanto, en general, la experiencia previa con diferentes tipos de fobia y trastornos de ansiedad respalda la idea de que la TMS se pueda utilizarse como tratamiento coadyuvante.

También hay estudios que abordan específicamente la agorafobia. Uno de ellos es muy reciente y muestra que la TMS combinada con la terapia cognitivo-conductual conduce a mejoras más estables en esta condición. Es decir, los pacientes mejoran al mismo ritmo, pero con la TMS su mejora se mantiene por más tiempo.

¿Qué dice la evidencia?

Photo by Pavel Danilyuk on Pexels.com

Un estudio reciente y la evidencia anecdótica muestran que la TMS puede ser parte de la solución en personas con agorafobia. La mayor parte de la evidencia se concentra en el trastorno de pánico. La literatura muestra una reducción en los niveles de cortisol y mejoras sintomáticas en dichos pacientes. Es decir, sus hormonas y síntomas van mejorando paulatinamente. Al mejorar el trastorno de base de la agorafobia, es razonable decir que también el miedo y las conductas evitativas comenzarán a mejorar.

El estudio más reciente en pacientes con agorafobia se realizó en un rango de edad de 18 a 65 años. Un total de 44 pacientes fueron aleatorizados. Algunos de ellos recibieron TMS real y otros recibieron estimulación simulada. Ambos recibieron terapia cognitivo conductual. Ni los pacientes ni los evaluadores sabían quién recibió la TMS real para evitar sesgo.

El estudio duró nueve semanas y los pacientes recibieron un total de 15 sesiones de TMS. Después de este tiempo, los pacientes informaron mejoras sintomáticas debido a la terapia cognitiva conductual. Pero los que recibieron TMS se mantuvieron estables durante más tiempo.

Todavía es muy temprano para afirmar categóricamente que la TMS contribuye al tratamiento. Sería incluso más precipitado decir que cura la condición después de un tiempo dado. Sin embargo, tampoco hay prueba de que no lo haga. Al contrario, todo parece indicar que es un buen tratamiento adjunto y provee beneficios adicionales.

Conclusión

La agorafobia provoca síntomas muy incómodos y se considera una complicación del trastorno de pánico. Afortunadamente, ambas condiciones mejoran mediante procedimientos no farmacológicos y no invasivos. El principal es la terapia psicológica, la cual no debe dejarse de lado en ningún momento. Sin embargo, la TMS también ha demostrado ser útil y agregar algunos beneficios extra.

Por ejemplo, la TMS puede ser eficaz para estabilizar los desequilibrios hormonales en pacientes con trastornos de ansiedad. Ha sido probada en diferentes tipos de fobia con resultados prometedores. En el caso de la agorafobia, se puede combinar con terapia cognitivo-conductual. Los pacientes que reciben ambas pueden lograr una reducción más estable de los síntomas.

Todavía es muy temprano para promulgar la TMS de forma sistemática como terapia establecida para la agorafobia. Sin embargo, hasta ahora hay buenos resultados y hace falta confirmarlos con poblaciones más grandes.

Referencias:

Deppermann, S., Vennewald, N., Diemer, J., Sickinger, S., Haeussinger, F. B., Dresler, T., … & Zwanzger, P. (2017). Neurobiological and clinical effects of fNIRS-controlled rTMS in patients with panic disorder/agoraphobia during cognitive-behavioural therapy. NeuroImage: Clinical16, 668-677.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: