The Twice-Dead King: Ruin

Título: The Twice-Dead King: Ruin

Autor: Nate Crowley

Páginas: 368

Sinopsis corta:

El heredero exiliado de los Ithakas organiza ahora las defensas de un planeta fronterizo junto a otros exiliados y lucha constantemente contra la invasión de orcos y otras criaturas repugnantes. Pero una nueva amenaza sacude el planeta y a todos los exiliados, de manera que Oltyx se ve obligado a alertar al imperio de forma personal al sospechar que ninguno de sus informes es leído. Una decisión así podría considerarse una nueva insurrección y costarle la vida, pero esta nueva amenaza podría acabar con todos los necron del imperio Ithakas. En su camino, Oltyx se encontrará cara a cara con los fantasmas de su pasado y atravesará un infierno que jamás se habría esperado.

Rating:

⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️/5

Llenó y sobrepasó mis expectativas. Incluso en algunos aspectos me sentí identificado con algunos elementos de la historia.

Opinión sin spoiler:

¿Eres el tipo de persona que busca que todo tenga sentido y se pueda explicar? Yo era así cuando comencé a leer hasta que me di por vencido. Algo característico de los necron es que algunas cosas pasan porque sí. Y es que la tecnología de esta gente está tan fuera de liga que literalmente cualquier cosa puede pasar y la explicación es tan sencilla como “es que ellos pueden hacer eso”.

A pesar de sentirme perdido en algunas partes, principalmente por no saber tanto de los necron, el libro me pareció una obra maestra. No solo es emocionante sino que tiene un trasfondo bastante profundo del que se puede sacar bastante contenido e incluso reflexión.

❤️Justamente lo que me gusta de Warhammer es lo impredecible de la trama, y en ese particular esta entrega no decepciona. La historia tiene unos giros impresionantes. Pero me sorprendió también encontrar ciertos mensajes ocultos en la lectura relativos al resentimiento, el ostracismo, y la soledad. Así que será una buena lectura para el que sólo quiere acción o para el que le gusta encontrar un poco de reflexión en lo que lee.

📚Probablemente lo único malo de esta entrega de Black Library es que… alguien que va comenzando a leer warhammer podría sentirse mareado entre tantos términos y elementos extraños. Creo que también le pasaría a alguien que ya tiene tiempo conociendo el lore, porque introduce conceptos y elementos que no se han visto antes y tuve que ponerme a investigar entre la escasa información al respecto que hay en línea.

🍿Podría recomendar si vas a leerlo que vayas poco a poco al principio y buscando todos los términos que desconoces. Lo leerás más lento, pero sólo serán los primeros capítulos y luego ya todas las piezas irán encajando. Para entender términos, busca en los foros de reddit. Tienen comentarios buenísimos.

🚨 ALERTA: SPOILERS DESDE AQUÍ 🚨 

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Historia y narrativa:

  • De sobra está decir que no estoy de acuerdo con la filosofía de muerte de los necrontyr. Algunas cosas incluso suenan demasiado catastrofistas como para sostenerse por toda la vida, y mucho más si pensamos que es una vida de miles de años.
  • El médium rememorador y la manera como se organizan las particiones dentro de la mente de Oltyx, hablando entre ellos y creando personajes dentro del mismo personaje es innovador y algo que no había leído en otra parte. Es una de las razones por las que me gusta tanto Warhammer: tienen ideas realmente buenas y las despliegan de una forma original e inesperada.
  • En cuanto a las escenas bélicas, siempre me pasa que me pierdo un poco en ellas, incluso en español. En este caso, me las pude imaginar bastante bien, aunque a veces son demasiado descriptivas para mi gusto y siento la tentación de saltármelas.
  • Uno de los aspectos más interesantes de la lectura fue la figura de los desolladores y el terror y repulsión que provocan. Hace recordar a la lepra en tiempos antiguos o al ostracismo religioso en la actualidad.

🚨 ALERTA: SPOILERS DESDE AQUÍ 🚨 

Temas:

No puedo evitar ver más allá de la acción y la fantasía y darme cuenta de algo muy particular: a lo largo de la novela se tratan varios temas que vale la pena considerar

  • El odio y el resentimiento desfiguran la imagen que tenemos de los demás. A Djoseras comienza a verlo Oltyx como un enemigo despiadado, cuando en realidad le tiene aprecio y actúa como actúa por una lealtad que le está impuesta a los necron en general. A Unnas lo ve como imponente y poderoso cuando es incluso más bajo y menos impresionante.
  • El ostracismo y la soledad son dos temas resaltantes a lo largo de toda la lectura. Fue esa la razón por la que Oltyx pidió la instalación de sus particiones. Pero esa soledad fue decisión propia, pues Djoseras siempre estuvo esperando poder comunicarse con su pupilo. 

🚨 ALERTA: SPOILERS DESDE AQUÍ 🚨 

Personajes:

  • Oltyx: Es interesante la manera en la que podemos escuchar las conversaciones de Oltyx con las particiones de su conciencia. Da mayor complejidad a la trama y al personaje en cuestión.
  • Neth: Por alguna razón, me lo imaginé casi como el famoso jorobado, pero con una dosis extra de estupidez.
  • Lysikor: Su exilio a Sedh me hizo recordar de alguna manera a los vigilantes del Muro, de Juego de Tronos. Mataste a todos tus superiores antes de su despertar, ahora toma el exilio a Sedh y serás perdonado.
  • Yenekh: Me hizo recordar a un amigo en especial que se da unas desaparecidas espectaculares. Y más todavía al darme cuenta de que las perdidas espectaculares de Yenekh son para que nadie se percate de su enfermedad.
  • Djoseras: Con las descripciones del inicio, me había hecho una imagen muy distinta del personaje y terminó siendo el más entrañable de todos. Me impresiona cómo el relato muestra que la opinión sobre alguien se distorsiona cuando le guardamos resentimiento.
  • Mentep: Terminó siendo uno de los personajes que más me gustó. Quizá porque es un científico y en eso coincidimos, o quizá por que no se rinde ante la perspectiva de una maldición, y la ve como una enfermedad que se puede superar o mantener a raya. También me gusta su mascota Xott. 

🚨 ALERTA: SPOILERS DESDE AQUÍ 🚨 

🚨 ALERTA: SPOILERS DESDE AQUÍ 🚨 

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Resumen:

Oltyx era miembro heredero de los Ithakas, pero desobedecer una orden real le costó el destierro. Ahora en Sedh y apartado de la casa real, Oltyx debe encabezar la defensa de este puesto de avanzada y mezclarse con escoria Xenos. Su compañía es el praetor Neth, un necron arruinado con ataxia y sin esperanza de reparación. También lo acompañaba en su exilio el almirante mayor Yenekh, pero cada vez se recluía más en sí mismo. Lysikor ostentaba también un puesto prominente en el planeta a pesar de sus malos modales, y el cryptek Mentep estaba ausente desde hacía un tiempo. Ahora deberán enfrentar a la mayor horda de orkos que se ha visto en tres siglos. Así que Oltyx considera sus opciones: es impensable dejar el puesto de avanzada, pero tampoco puede enfrentarse a ellos y aceptar la pérdida de necrons. A diferencia de los orcos que se reproducen como ratas, muchos necrons no podrán ser reconstruidos y son todos irreemplazables. 

Para dar respuesta a su dilema, Oltyx utiliza una partición peligrosa de su mente que no suele utilizar: el médium rememorador, con el que se conecta al conocimiento del sabio Djoseras. Entra en una especie de trance que lo transporta a sus tiempos de carne y hueso, donde Djoseras le enseña que los necrontyr nacen para morir, y que en vez de ver las muertes individuales debe enfocarse en el propósito a largo plazo.

Al regresar del trance, los orkos habían comenzado su ataque y las particiones de su mente llamaban desesperadamente su atención. Oltyx se enfocó en la partición estratégica y recordando el trance, se dio cuenta de que ya esa lección de Djoseras no aplicaba a los necrons. Mientras tanto, los orkos avanzaban como una fuerza unida y llena de furia, incluso después de que una horda de escarabajos necrons les arrancaran los ojos. Fue entonces cuando Oltyx entendió el mensaje de su trance: “el poder reside en las piedras”. Activó un protocolo, y todos los necron desaparecieron frente a las tropas de orkos, siendo desplazados hacia el sanctum mientras los orkos invadían el osario y caían en todas sus trampas. El propio osario era un laberinto mortal que Oltyx utilizó para ir acabando con los orkos poco a poco, disfrutando la matanza junto al despiadado deathsmark Lysikor. Yenekh se encargaría del Kaudillo Orko, pero cuando este apareció, Yenekh no respondía a los llamados y Oltyx tuvo que acabar con él personalmente. Fue impresionante como, incluso cuando el cuerpo del Kaudillo Orko estaba muriendo, su mente ni siquiera se daba cuenta y seguía luchando.

Al morir el Kaudillo, los orcos se repliegan a zonas del osario ya conquistadas en espera de una nueva legión de orkos que pueda reemplazar a su jefe. No seguirán moviéndose y cayendo en trampas, así que Oltyx decide desatar a los desolladores en su contra. Se trata de necrons que han sucumbido a la maldición y se han vuelto sedientos de sangre en una especie de enfermedad infecciosa. Pero uno de los desolladores aparece junto a Oltyx, y después de acabar con él, se da cuenta de que se trataba de un conocido suyo.

Justo en ese momento llega Mentep, el cryptek (experto en tecnología) de Oltyx dándole una reprimenda por utilizar a los desolladores, poniendo así en peligro a todos por la enfermedad. Mentep era el único que podía hablarle así a Oltyx y salirse con la suya, ya que incluso las particiones de su mente decidieron guardar silencio y no inmiscuirse en el asunto. El cryptek había estado viajando, y al regresar acompañó a Oltyx al Akrops, la nave de Yenekh, para saber qué había pasado con el almirante y el motivo de su ausencia cuando más se le necesita. Yenekh ha sido afectado por la maldición y lo encuentran haciendo pedazos y alimentándose del cuerpo de un orko. Pero ha resistido la enfermedad por más de una década con pocas recaídas y Mentep cree que podrá mantener la cordura. Pero cuando Oltyx va a desterrar con pesar a su amigo, Mentep le revela que todos están a punto de ser aniquilados. Un Waaagh!, un éxodo masivo de orcos se dirige hacia ellos, y dándoles caza a los orcos también se acercan naves colosales de una cruzada del Imperio de la Humanidad. Después de acudir a un consejo para alertar a todos los líderes de Sedh (entre ellos los necrons colosales Borakka y Brukt), Oltyx les comunica que ha enviado un mensaje de ayuda e irá en persona a Antikef rompiendo su destierro para hacer su petición, y dejará a Yenekh como nomarca temporal. Al fin y al cabo, la magnitud de la invasión podría acabar con todos los territorios Ithakas.

De forma que Oltyx viaja a Antikef y al primero que ve es a Djoseras, contra quien aún sigue molesto por haber tomado parte en su exilio. Pero durante 300 años, Oltyx ha estado acumulando resentimiento y distorcionado la verdadera personalidad de Djoseras, quien en realidad le tiene afecto. Así, tras una sucesión de comentarios pasivo-agresivos, finalmente le comunica el motivo de su presencia en Antikef. El tutor ya lo sabía, y ha leído a detalle todos sus informes, así que abre un acceso a la capital. 

Alrededor de la necrópolis, Oltyx encuentra animales invertebrados que no deberían estar en los asentamientos necron, ya que todo rastro de biología debería haber sido limpiado. Para completar la inmundicia, también se encuentra con antiguos nobles de los necrons que han sucumbido a la maldición y utilizan máquinas de guerra (serapteks) para cargar cuerpos muertos o agonizantes de los que se alimentan. Incluso el zigurat donde descansa el palacio real estaba invadidos de plantas trepadoras. Unnas y la dinastía Ithakas no aparecían por ninguna parte, reemplazados por un culto de desolladores que repetían cantos con palabras extrañas. Esperando encontrar una explicación o algo de ayuda, Oltyx entra al zigurat, y justo antes de ingresar a su cámara principal, las particiones de su mente identificaron las palabras extrañas que repetían los desolladores y le sugirieron utilizar al médium rememorador para entender de qué se trata. En trance, Oltyx regresa a la corte de Unnas, en una visión metafórica donde el sucesor de los Ithakas se cubría de carne y moscas, convirtiéndose en un “devorador de dioses”. La realidad se funde con el trance y finalmente Oltyx se encuentra frente a Unnas, pero es un desollador y está alimentándose del fundador y primer sucesor de los Ithakas, una reliquia que ni siquiera estaba permitido ver directamente.

De vuelta en la realidad, Oltyx se encuentra ciego y atado frente al trono. Hemiun, un parásito de la corte que había suplantado a Oltyx en su puesto, ahora alimentaba a Unnas con cadáveres, y él mismo parecía inmune a la enfermedad. Cuando Djoseras se marchó viendo lo que se venía, Hemiun se quedó para acelerar el colapso de la dinastía haciéndose pasar por Djoseras. Al ver a Oltyx, Hemiun lo reconoce, pero Unnas no lo recuerda en absoluto. Así que el usurpador se deleita en torturar a Oltyx quitándole piezas una a una y activando sus sensores de dolor mientras su nivel de consciencia va disminuyendo. Incluso arrancó las centrales de su sistema donde se alojaban las demás particiones de su mente, para luego dejarlo solo y desmembrado. Sin embargo, no se percató de la existencia del médium rememorador, y fue allí donde la conciencia de Oltyx se refugió para no caer en la locura. De esa forma se perdió en todo tipo de recuerdos sobre su pasado con Djoseras, Unnas, y durante la biotranferencia. Pero al despertar del trance recibió una visita: un escarabajo donde se habían alojado las particiones de su mente para salvar a Oltyx, así que comienzan a reconstruirlo.

Tiempo después, Hemiun sacó a Oltyx a la arena, haciéndole pelear como gladiador hasta verlo morir. Mientras tanto, no se están dando cuenta de que una horda invasora del Imperio de la Humanidad está comenzando a aterrizar en el planeta. En ese momento, aparece Djoseras en la sala del trono acabando con Hemiun y sus gladiadores, Oltyx recobra las particiones de su mente y les ofrece libertad como seres independientes, y Djoseras se une para pelear por lo que queda del reino en contra de los humanos, pero manteniendo su lealtad al rey, a pesar de que sea un ghoul. Comenzaron por reunir a todo el ejército y las tropas que no habían caído en la maldición para luego defender su planeta de las tropas imperiales que lo invadían. Sin embargo, la horda invasora con sus Space Marines era demasiado para ellos, y Djoseras cayó en combate.

Djoseras había preparado una nave de evacuación y le pidió a Oltyx que la abordara. Y de esa manera se despiden tutor y pupilo, en medio de la batalla, con un Djoseras agonizante y Oltyx dispuesto a no decepcionar a su maestro. Por primera y última vez, Oltyx abrazó a Djoseras y se despidió. Mientras alcanzaba la nave para evacuar, Oltyx recibe dos sorpresas más. La primera es la voz de Yenekh desde su nave el Akrops, buscándole para huír juntos. La segunda es el rey Unnas, a quien se encuentra en su inmundicia con su guardia real. Pero los soldados han llegado al límite de su fidelidad a su rey y juran lealtad a Oltyx, quien acaba con Unnas de una sola estocada y se lleva a la guardia del rey junto a él, siendo ahora el sucesor heredero y rey de los Ithakas. Y así, Oltyx y Yenekh junto a la guardia real huyeron juntos de la flota imperial, no sin antes lanzar un pulso destructor que acabó con la necrópolis junto a sus invasores.

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