The Twice-Dead King: Reign

Título: The Twice-Dead King: Reign

Autor: Nate Crowley

Páginas: 382

Sinopsis corta:

Como sucesor de los Ithakas y nuevo rey, Oltyx reúne a los remanentes de su imperio y comienza a reinar buscando un lugar de asentamiento. Sin embargo, hay asuntos más importantes que resolver, y los Ithakas se embarcan en una expedición para conocer más a fondo y solucionar sus problemas con la maldición de los desolladores. Política, asedio, soluciones inesperadas, un planeta de fuego, y un final muy sorpresivo, muy al estilo warhammer. 

Rating:

⭐️⭐️⭐️⭐️/5

No sé qué pasó, pero aunque me gustó mucho el libro, no me atrapó la lectura tanto como el anterior. Aún así, el final sobre todo es realmente impresionante.

Opinión sin spoiler:

Si pensaba que el libro anterior era complejo, este lo es mucho más. Pero por otro lado, más sencillo. Es muy difícil de explicar, así como es difícil de explicar cualquier otro asunto relativo a los necron.

❤️Estoy realmente maravillado al ver cómo el autor logra una descripción tan clara y a la vez tan compleja de los necron, sus costumbres, su forma de pensar, y su tecnología. La historia tiene una continuidad y ha sido bien planeada desde el inicio, y al final terminas entendiendo cosas que ocurrieron en el libro anterior. 

📚En comparación con la anterior entrega, este se siente un poco repetitivo a veces y en ocasiones parece que se extiende mucho en ciertas situaciones. Algunas cosas no las terminé de entender y no hay mucha información por ahora en línea. Pero en general, esos detallitos no arruinan la experiencia.

🍿Si vienes con dudas del libro anterior, acláralas lo antes posible porque se van a solapar con la complejidad de este.

🚨 ALERTA: SPOILERS DESDE AQUÍ 🚨 

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Historia y narrativa:

Me sigue gustando la historia, pero en comparación con el libro anterior, hay muchísimas escenas de batalla, mucha estrategia, y suelo perderme en la lectura. A veces estoy leyendo y no se bien qué está pasando, no porque la descripción sea pobre sino porque me marean las escenas de batalla tan largas. Eso hizo que me resultara pesada la lectura en varias partes.

Me sorprendió mucho el final. Desde la manera en que está escrito hasta el desenlace de la historia. Me encantó cuando Oltyx muere y la narración lo nombra como “nadie”. Haberse fijado tanto en la enfermedad de Yenekh e incluso haberlo matado por atreverse a llevar cuerpos en su nave contrasta con mucha ironía con el hecho de que el siempre estuvo bajo la misma condición y termina cediendo al mismo impulso más tarde. Es más, me atrevería a decir que en varias partes la misma forma en que está escrito le hace un guiño a la sexualidad reprimida y la masculinidad tóxica.

🚨 ALERTA: SPOILERS DESDE AQUÍ 🚨 

Temas:

A primera vista por lo menos, he sentido este libro menos profundo desde un punto de vista de temática que el anterior. Sin embargo, puedo destacar algunas cosas:

  • Naturaleza del cambio: ¿Realmente Oltyx cambia por ser rey? De repente, sus palabras son hechos irrefutables, no puede permitirse compañía porque un rey no tiene iguales, y cualquier cosa cuestionable del pasado se considera justa. Pero en realidad sigue siendo el mismo eterno adolescente que era antes de la biotransferencia. Ese “cambio” no es más que una fachada, y el único peso que tiene es el social/cultural.
  • Remordimiento: En varias ocasiones se hace palpable el remordimiento de Mentep por lo que ha hecho en el pasado. También Oltyx está constantemente intranquilo por haber matado a Unnas. En ambos casos, el remordimiento los detiene. Hace que Mentep se cuestione revelar el próximo paso de la travesía cuando recuerda parte de su pasado. Contribuye a la postergación de Oltyx en cuanto a investirse en oro y tomar decisiones. 

🚨 ALERTA: SPOILERS DESDE AQUÍ 🚨 

Personajes:

  • Oltyx: En el libro anterior estaba atrapado en sentimientos de odio y resentimiento. Esta vez está atrapado en los preceptos sociales de superioridad en su posición de rey. Seguirá así, al parecer, y no creo que mejore dentro de un universo grim dark.
  • Zultanekh: No se que pensar de él, pero algo me gusta y es su sinceridad. Varias veces habla directamente de las sospechas dirigidas hacia su persona, y es lo que a veces hay que hacer en vez de fingir que nada ocurre. Termina siendo un aliado realmente importante.
  • Lysikor: Se convirtió en uno de mis personajes favoritos. La manera en cómo se lamenta al final y da a entender que los decepcionó a todos por no haberlos traicionado se me hizo incluso graciosa.

🚨 ALERTA: SPOILERS DESDE AQUÍ 🚨 

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Resumen:

Después de evaluar el lamentable estado actual del imperio Ithakas, Oltyx se sienta en la réplica del trono de Antikef para pensar qué pasos tomar desde ahora. Pero al ver su reflejo está sentado en su lugar un desollador. ¿Ha visto la aparición como resultado de los daños causados por el desmantelamiento sufrido en Antikef o está perdiendo la cordura? Yenekh ofrece algunas ideas sobre posibles planetas donde establecerse y Oltyx decide reunir por primera vez la corte con todos los nobles. Le acompañan 12 de los 20 guardias reales que sobrevivieron en Antikef y le juraron lealtad. Entre ellos destacaba Pakhet, praetor de la falange. La asamblea reunida en el Akrops guardó silencio con la llegada de su rey, y comenzó con un resumen de todas las fuerzas reunidas a su favor, y cuando le preguntaron a qué planeta se dirigían ahora, la aparición de una nave sospechosa salvó a Oltyx de responder la pregunta. Se trataba de una nave necron de la dinastía Ogdobekh, enemigos de los Ithakas. Sin embargo, el príncipe heredero Zultanekh a bordo estaba dispuesto a unir fuerzas con Oltyx en contra de los humanos.

Más tarde, Mentep le revela a Oltyx que el médium rememorador en realidad fue creado como una máquina para destruir el pasado. La versión que Mentep tiene instalada le ha borrado los recuerdos de las cosas terribles que hizo durante la gran guerra de Szarekh como psicomante. Al despertar y ver sus notas, comenzó a trabajar en la cura de la maldición. El planeta natal de Mentep se llama Carnotite, y Oltyx decide ir a aquel lugar como la última esperanza para encontrar la cura de la maldición que ha acabado con los Ithakas. Pero la conversación con el cryptek el es interrumpida por la tropa del imperio de la humanidad y una batalla de naves contra la Polyphemus durante la cual Duamehht, una noble que no se llevaba muy bien con Oltyx desde sus tiempos de carne y hueso, se atrevió a cuestionar las decisiones de su rey y terminó batiéndose en duelo con él. Habiéndola derrotado, Oltyx volvió a ver la entidad que vio antes: un desollador muy parecido a el, pero también parecido a lo que se convirtió Unnas.

Una vez solventado un problema con el mecanismo de la Akrops con la ayuda de una cryptek enviada por Zultanekh, dejan a los humanos atrás y se dirigen a Carnotite. Sin embargo, la reparación de la nave es aún incompleta y solo pueden dar saltos cortos, así que siguen bajo el asedio del imperio de la humanidad, dando saltos tras saltos y sabiendo que si se quedan en un solo lugar para hacerles frente les permitirán seguir reuniendo tropas en un punto asignado. Así siguieron durante mucho tiempo, hasta que un noble propuso un plan: irían a una localización donde residía un arma antigua, dejada en ese lugar desde los tiempos de la guerra de Szarekh. Utilizarían esa arma con la nave como munición para impulsarse directo a Carnotite.

Una vez frente al aparato, eran incapaces de activarlo y tuvieron que acudir a Lysikor por su experiencia con canopteks. Pero una nueva batalla encarnizada se desata, y como resultado de todos los encuentros con el imperio de la humanidad, terminaron haciendo el salto 16 naves de 70 que eran al inicio. Finalmente, llegaron a Carnotite, un planeta de fuego cubierto por metal líquido y minerales radiactivos. Am-heht acudió a su encuentro, el brujo de Carnotite y maestro de Mentep, que le devuelve al cryptek el recuerdo perdido de una tecnología prohibida que les llevará a su próximo destino: Drazak, el Reino de Huesos. No vale mucho la pena intentar saber cómo funciona esa tecnología que incluso escapa al entendimiento de muchos necron, pero si ya de por sí los necron viajan por los intersticios de la realidad, el ghostwind se mueve algo así como entre los intersticios de los intersticios…

Así que, habiendo iniciado el viaje al planeta de los desolladores, Oltyx encuentra un escondite de Yenekh donde guarda cuerpos humanos en descomposición. Indignado, Oltyx lo destierra condenándolo a vivir en Drazak con los suyos, y cuando Mentep se interpone lo toma como complicidad, así que corta su cuerpo en dos y reasigna a su tripulación dándoles la noticia de la traición, explicándoles que era por causa de Yenekh y Mentep que no dejaban de perseguirlos las tropas de humamos. Pero Lysikor también le tiene una sorpresa a Oltyx: un humano vivo en su tripulación al que revela a su rey con propósitos de investigación. En ese mismo instante los encuentra de nuevo una tropa del imperio de la humanidad.

La persecución duró varias semanas, y cada vez la tropa se acercaba al Akrops por ser la nave más lenta debido a su gran masa, así que Oltyx decidió ir disminuyendo la masa del Akrops e incluso ordenó lanzar al vacío las tumbas de los Ithakas que aún no habían despertado. Pero aún así, una nave los interceptó y varios Astartes abordaron el Akrops. La defensa de la nave resultó en una victoria aplastante cuando acudieron los destructores necron, con Borakka a la cabeza, pero en la última limpieza del Akrops, exterminando a los últimos humanos, Oltyx respondió a la violencia intentando morder a su enemigo para la consternación de todos los nobles que lo vieron.

Antes de que alguien pudiera dar su opinión sobre la posibilidad de que su rey se convirtiese en desollador, Oltyx recibe el impacto de un proyectil con una potencia tal que le quita la vida. No fue el único caído, pues también Pakhet la líder de su guardia personal cayó en batalla. Pero en vez de desaparecer, su conciencia transportada por el ghostwind despierta en un cuerpo debilitado, en un lugar desconocido y decadente, lleno de organismos en descomposición y cráneos humanos. Encuentra en aquel lugar a Pakhet también, gravemente herida. Al haber sido separado de su posición de rey por la muerte, ahora ella puede hablarle con mayor confianza y le revela que todos sabían que Oltyx estaba afectado por la maldición. Era por eso que Oltyx era capaz de llamar a los desolladores a la batalla en Sedh.

Ahora, como rey de los desolladores y con incontables desolladores bajo su comando, lanzó un ataque devastador contra los mismos humanos que plagaron su viaje mientras el Akrops llegaba a los alrededores de Drazak. Oltyx dedica la victoria a todos los caídos y a quienes aún vivían.

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