DN1 – Brahmajala Sutta (Discurso de la red del Brahma)

1. Porción con los ascetas mendicantes

Esto he escuchado:         

En una ocasión el Buda viajaba por el camino de Rajagaha a Nalanda acompañado de 500 monjes, aproximadamente. El asceta mendicante Suppiya también caminaba por el mismo sendero junto a su discípulo, el joven Brahmadatta. Suppiya comenzó a criticar al Buda, el Dhamma y la Sangha con varios argumentos, pero su discípulo Brahmadatta elogiaba al Buda, el Dhamma y la Sangha con otros argumentos. Así, el maestro y el discípulo se contradecían directamente mientras caminaban por el mismo sendero que el Buda y el grupo de monjes.

Entonces, el Buda y los monjes se instalaron por la noche en el hogar de descanso de Ambalaññhika. Suppiya también hizo lo mismo junto a su joven discípulo Brahmadatta. Y allí también Suppiya expresaba sus críticas mientras su discípulo Brahmadatta expresaba elogios al Buda, el Dhamma y la Sangha, contradiciéndose directamente el maestro y el discípulo.

Al día siguiente, varios monjes se levantaron temprano y se reunieron en el pabellón, donde surgió el tema de conversación, y decían: “Es impresionante cómo el Buda, el que sabe y ve, el Arahant, el Buda perfectamente despierto comprende las actitudes e inclinaciones de todos los seres. En cambio, mientras el asceta mendicante Suppiya critica al Buda, el Dhamma y la Sangha, su discípulo Brahmadatta expresa elogios en directa contradicción a su maestro”.

El Buda se enteró del tema de la plática, así que fue al pabellón, se sentó en el asiento que le habían extendido, y preguntó: “¿Sobre qué conversaban hace un momento? ¿Qué tema dejaron sin terminar?” Los monjes le contaron lo que había ocurrido y de lo que conversaban, a lo que el Buda les respondió:

Monjes, si otros me critican a mi, al Dhamma o a la Sangha, no se sientan resentidos, amargados o exasperados, porque enojarse se convertiría en un obstáculo para ustedes mismos. Si ante las críticas ustedes se sienten molestos, no serían capaces de evaluar si lo que dicen es cierto o falso.

“En vez de enojarse si alguien me critica a mí, al Dhamma o a la Sangha, señalen lo incorrecto, diciendo ‘esto es falso, ésta no es nuestra forma de ser, esto no es así entre nosotros’.

Y si alguien me elogia a mí, al Dhamma o a la Sangha, no se emocionen ni se pongan eufóricos por los halagos, porque se convertiría en un obstáculo para ustedes mismos. En vez de eso, reconozcan lo que es verdad, como algo cierto diciendo ‘esto es correcto, ésta es nuestra forma de ser, esto se encuentra entre nosotros’.

2. Moralidad

Sección breve de la moralidad

“Monjes, cuando una persona común elogia al Tathagata, suele referirse a pequeños detalles relativos a la moralidad ¿Cuáles detalles?

Podrían dar elogios diciendo: El maestro Gotama ha renunciado a matar seres vivos, no toma la vara ni la espada. En vez de eso, es cuidadoso y amable, vive lleno de compasión por todos los seres vivos.

También podrían dar elogios diciendo: El maestro Gotama se mantiene lejos de la práctica de robar, incluso de codiciar lo que no es de él. Solo toma lo que se le otorga y se mantiene honesto y puro de corazón, esperando recibir solo lo que se le ofrece.

O podrían decir: El maestro Gotama se guarda de la falta de castidad. Es célibe y se mantiene distante de prácticas vulgares relacionadas al sexo.

Elogiarán también diciendo: El maestro Gotama no practica la mentira. Dice la verdad y se apega a ella sin dobleces. Es honesto, digno de confianza, y no engaña a nadie con sus palabras.

Algunos dirán: El maestro Gotama no utiliza ningún tipo de habla divisiva. No repite en un lugar lo que escuchó en otro causando división. Más bien, reconcilia a los enemistados, apoya la unidad,  es hacedor y amante de la paz, y pronuncia palabras que promueven la armonía.

De igual forma, podrían decir: El maestro Gotama ha eliminado la rudeza de su habla y no utiliza lenguaje violento. Se expresa de forma suave, agradable al oído, encantadora, conmovedora, cortés, agradable para la gente, tocando sus corazones.

O podrían decir: El maestro Gotama no toma parte en charlas frívolas y sin sentido. Sus palabras son oportunas, verdaderas y significativas, en consonancia con el Dhamma y la disciplina. Dice cosas valiosas en el momento adecuado con palabras ilustrativas, claramente escogidas, que llegan al corazón y cumplen su objetivo.

O pueden elogiar diciendo: El maestro Gotama evita dañar las plantas y semillas, se alimenta en un período del día absteniéndose de comer por la noche y en momentos inadecuados. Se abstiene de espectáculos de entretenimiento, de danzar, escuchar música y cantar. No utiliza su tiempo para adornarse y embellecerse con maquillajes, perfumes y guirnaldas. Se abstiene de camas altas y lujosas y de recibir oro, plata, sirvientes, ganados y campos. No acude a mandar recados y mensajes, comprar y vender, ni recurre a falsificar pesos, metales, o medidas, y cometer otros tipos de fraudes, sobornos o estafas. Se mantiene alejado de mutilaciones, asesinato, aprisionamiento, asalto, y todo tipo de violencia.

Tales son los elogios que una persona común usualmente dirige al Tathagata.

Sección intermedia de la moralidad

Además, una persona común podría proferir elogios diciendo: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así dañan los semilleros y plantas en crecimiento. No es así el maestro Gotama, pues evita todo tipo de daño a plantas y semilleros.

O podrán decir: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así se vuelven ávidos, almacenando bienes para su propio uso. No es así el maestro Gotama, ya que se abstiene de acumular pertenencias.

Ellos también elogian diciendo: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así dedican su tiempo a ver espectáculos de entretenimiento, desde la danza y las canciones hasta los desfiles y espectáculos de lucha. No es así el maestro Gotama, ya que se abstiene de visitar tales eventos.

O dirán: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así dedican su tiempo a juegos y recreaciones, desde juegos con dados y pelotas hasta adivinanzas y juegos de azar. No es así el maestro Gotama, ya que se abstiene de estos juegos y recreaciones.

Podrían decir también: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así escogen para dormir camas altas y lujosas, con adornos llamativos, hechas de materiales costosos. No es así el maestro Gotama, ya que se abstiene de camas altas y lujosas.

Podrán también dar elogios diciendo: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así dedican su tiempo a adornarse y embellecerse con ungüentos, cosméticos, perfumes, y accesorios. No es así el maestro Gotama, ya que no ocupa su tiempo en adornos y otras formas de embellecimiento.

Otro motivo de elogio podría ser: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así dedican el tiempo a conversaciones indignas e infructuosas, desde cuentos e historias hasta chismorreos, especulaciones sobre la creación de la tierra, la existencia y la no existencia. No es así el maestro Gotama, ya que se abstiene de conversaciones frívolas e infructuosas.

Habrá quien dirá: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así se dirigen a los demás con frases reñidas y palabras hirientes, menospreciando puntos de vista, enalteciéndose a sí mismos y ofreciendo desafíos. No es así el maestro Gotama, ya que se abstiene de utilizar palabras reñidas.

O podrían decir: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así actúan como mensajeros o recaderos y ofrecen servicios de inteligencia a individuos poderosos. No es así el maestro Gotama, ya que se abstiene de realizar ese tipo de diligencias.

O dirán: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así son embaucadores, parásitos asalariados de palabras santas, y sedientos de ganancias. No es así el maestro Gotama, ya que se abstiene de tales engaños y adulaciones.

2.3. Gran sección de la moralidad

Además de todo esto, habrá quien pronuncie elogios diciendo: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así buscan ganarse la vida con ramas indignas del conocimiento, como la adivinación y portentos, quiromancia, exorcismos, sacrificios y profecías. Se ganan la vida analizando las cualidades de la gente mediante el ingenio, las características externas y las señales en su entorno. Se venden para ofrecer profetización mística a los gobernantes en tiempos de guerra. Predicen eclipses, posición de astros y fenómenos celestiales como medio de vida, así como las épocas de buenas o malas cosechas, tiempos de tranquilidad o disturbios, ganándose la vida con la cosmología y la poesía. No es así el maestro Gotama, ya que se abstiene de practicar esas ramas indignas del conocimiento.

También habrá quien diga: Hay religiosos que se sostienen de la comida otorgada con fe y aún así buscan ganarse la vida con ramas indignas del conocimiento, como la disposición de fechas propicias para eventos y negocios, los encantamientos y conjuros, las respuestas de los oráculos e invocaciones a dioses. O bien se ganan la vida con la consagración de lugares, la administración de drogas, raíces y pomadas, practicando artes curativas. No es así el maestro Gotama, ya que se abstiene de practicar esas ramas indignas del conocimiento.

Monjes, todos estos son pequeños detalles relativos a la mera moralidad con los que una persona común elogia al Tathagata.

3. Puntos de vista

3.1. Puntos de vista acerca del pasado

“Pero hay otros principios más profundos, difíciles de ver y comprender, imposibles de obtener por lógica pura, pero tranquilizadores, dulces, sublimes. Son cosas sutiles que solo el sabio comprenderá. Estas cosas, monjes, el Tathagata las descubrió por su cuenta, las pudo ver cara a cara, y ahora las enseña. Quienes van más allá de los pequeños detalles y elogian al Tathagata genuina y completamente se referirán a estas cosas, todas ellas relativas al punto de vista sobre el pasado y el futuro.

Pues bien, hay religiosos que especulan acerca del pasado y sostienen uno de dieciocho puntos de vista especulativos acerca del pasado. Y son estos: el eternalismo, el eternalismo parcial, el finitismo e infinitismo, el relativismo y el origen por casualidad. 

3.1.1. Eternalismo [Puntos de vista I-IV]

Algunos proclaman el eternalismo y dicen: ‘El yo y el cosmos son eternos y firmes como una montaña. El yo y el cosmos transmigran, desaparecen de un estado de existencia y reaparecen en otro, y así permanecen eternamente.‘

Y han llegado a esa conclusión de cuatro maneras.

“Un primer grupo de ellos lo dice porque mediante su esfuerzo, su fervor y correcta atención llegan a estados mentales que les permite recordar una, dos, cientos de miles de vidas pasadas, recordando incluso sus nombres, linaje, alimentación, alegrías y penas con todas sus características y detalles. El segundo grupo lo afirma al recordar una, dos, o hasta diez eones de contracción y expansión del cosmos. Un tercer grupo alcanzará a recordar hasta cuarenta eones de contracción y expansión del cosmos, llegando a la misma conclusión. Un cuarto grupo de ellos es adicto al razonamiento lógico. Elaboran sus conclusiones basados en la lógica y se baten con argumentos sofisticados, expresando su propia perspectiva. Estos cuatro grupos proclaman el eternalismo diciendo: ‘El el yo y el cosmos son eternos y firmes como una montaña. El yo y el cosmos transmigran, desaparecen de un estado de existencia y reaparecen en otro, y así permanecen eternamente.‘

Cuando alguien proclama el eternalismo, el carácter eterno del yo y el cosmos, lo hace siempre sobre con base a uno de estos cuatro argumentos.

“Ahora monjes, el Tathagata entiende y enseña esto: ‘Al apegarse a estos puntos de vista especulativos, ellos y quienes en ellos confían tendrán tal o cual destino en la próxima vida’. El Tathagata comprende esto y más, y no malinterpreta ni se apega a saberes especulativos. Al no estar apegado, el Tathagata experimenta una perfecta paz. Ha entendido plenamente el origen y la desaparición de la gratificación, su atracción, su peligro, y la forma de escapar, liberándose totalmente al no aferrarse a ellos.

Estos son principios profundos, monjes, difíciles de ver y comprender, imposibles de obtener por lógica pura, pero tranquilizadores, dulces, sublimes. Son cosas sutiles que solo el sabio comprenderá. Estas cosas, monjes, el Tathagata las descubrió por su cuenta, las pudo ver cara a cara, y ahora las enseña. Quienes van más allá de los pequeños detalles y elogian al Tathagata genuina y completamente se referirán a estas cosas.

3.1.2. Eternalismo parcial [Puntos de vista V-VIII]

Otros proclaman que el yo y el cosmos son parcialmente eternos y parcialmente no eternos, y hay cuatro puntos de vista del eternalismo parcial.

En primer lugar, ocurre que el cosmos se contrae después de un período muy largo. Al contraerse el cosmos, la mayoría de los seres renace en el Mundo Resplandeciente. Aparecen mentalmente, se alimentan de dicha, emitiendo luz y atravesando gloriosamente el espacio. Así permanecen por muy largo tiempo, hasta que tarde o temprano el cosmos volverá a expandirse. En este mundo expandido aparece el Palacio del Brahma, pero está vacío hasta que cierto ser sintiente agota su esperanza de vida y su nuevo nacimiento transcurre en el vacío Palacio del Brahma, apareciendo allí mentalmente, alimentándose de dicha, emitiendo luz y atravesando gloriosamente el espacio. Y así permanecerá por mucho tiempo, en soledad, hasta sentirse insatisfecho y ansioso. Entonces dirá: ‘¡Oh, si tan solo otro ser llegase a este estado de existencia!’. Entonces, otros seres agotan también su esperanza de vida y caen del Mundo Resplandeciente al Palacio del Brahma, acompañando ahora a aquel primer ser. También ellos existen mentalmente, se alimentan de dicha, emitiendo luz y atravesando gloriosamente el espacio. Pero el ser que renació primero ahí, pensó de esta manera: ‘Yo soy el Brahma, el Gran Brahma, el Supremo, el Omnisciente, Todopoderoso, el Gobernador, el Señor de todo, el Hacedor, el Creador, el Padre de todo lo que existe y lo que puede llegar a existir. Los demás seres fueron creados por mí, cuando tuve el pensamiento: ‘¡Oh, si tan solo otro ser llegase a este estado de existencia!’. Fue ese mi deseo y estos seres llegaron a existir’. También aquellos seres que llegaron después pensaron lo mismo. Este primer ser es más longevo, más hermoso y más poderoso que el resto, y si algún ser en su compañía fallece y cae de aquel reino en este mundo, podría renunciar a la vida hogareña, y a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, alcanzar recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto. De ahí que recordará a ese primer ser y proclamará: ‘Este Brahma, el Gran Brahma, el Supremo, el Omnisciente, Todopoderoso, el Gobernador, el Señor de todo, el Hacedor, el Creador, el Padre de todo lo que existe y lo que puede llegar a existir, nos creó a nosotros, y él es permanente, estable, eterno, no sujeto a cambios; es el mismo por toda la eternidad. Pero nosotros, que fuimos creados por este Brahma, no somos permanentes, ni estables y llegamos a este mundo con una duración limitada de vida.’ 

“Este es el primer caso, monjes, en que algunos religiosos proclaman que el yo y el cosmos son parcialmente eternos y parcialmente no eternos.

En segundo lugar, existen algunos devas que han sido “Corrompidos por el placer”. Dedican un excesivo tiempo al regocijo, al juego y al disfrute de los placeres. Se hacen adictos a ellos y su atención consciente se disipa, por lo que caen de aquel mundo después de fallecer y renacen en éste. Un individuo así podría renunciar a la vida hogareña, y a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, pudo haber alcanzado recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto. Entonces, pensó: ‘Aquellos venerables devas que no se corrompen con el placer tampoco pierden su atención consciente y se mantienen en aquel mundo. Ellos son permanentes, estables, eternos, inmutables, los mismos por toda la eternidad. Pero nosotros, los corrompidos por el placer y perdemos la atención consciente no somos permanentes ni estables y caemos a este mundo con una duración de vida limitada’.

“Este es el segundo caso, monjes, en que algunos religiosos proclaman que el yo y el cosmos son parcialmente eternos y parcialmente no eternos.

En tercer lugar, existen algunos devas que se conocen por su malevolencia. Dedican excesivo tiempo mirando a otros con envidia. La mente se corrompe causando agotamiento. Cuando fallecen, caen de aquel mundo y renacen en éste. Y así, uno de ellos, habiendo renacido en este mundo podría renunciar a la vida hogareña, y a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, alcanza recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto. Y entonces pensó: ‘Aquellos venerables devas que no son malévolos ni dedican excesivo tiempo mirar a otros con envidia no corrompen su mente ni se agotan, y así se mantienenen en aquel mundo. Ellos son permanentes, estables, eternos, inmutables, los mismos por toda la eternidad. Pero nosotros, los malévolos hemos sido corrompidos de la mente, no somos permanentes ni estables y caemos a este mundo con una duración de vida limitada’.

“Este es el tercer caso, monjes, en que algunos religiosos proclaman que el yo y el cosmos son parcialmente eternos y parcialmente no eternos.

En cuarto lugar, algunos religiosos confían solo en el razonamiento lógico y elaboran sus propias conclusiones, batiéndose con sofisticados argumentos diciendo: ‘El ojo, oído, nariz, lengua, el cuerpo son transitorios, inestables, no eternos y están sujetos a cambios. Pero el pensamiento, la mente o consciencia son permanentes, estables, eternos, no están sujetos a cambios y se mantienen por toda la eternidad’.

“Este es el cuarto caso, monjes, en que algunos religiosos proclaman que el yo y el cosmos son parcialmente eternos y parcialmente no eternos.

Pues bien, cuando alguien proclama que el yo y el cosmos son parcialmente eternos y parcialmente no eternos, lo hace siempre sobre la base de uno de estos cuatro argumentos.

3.1.3. Finitismo e infinitismo [Puntos de vista IX-XII]

En cuanto al espacio en el cosmos, hay quien sostiene que el cosmos es finito mientras que otros proclaman que es infinito. Se basan en cuatro puntos de vista.

“En primer lugar, hay religiosos que por medio del esfuerzo, el fervor, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión experimentan una meditación en la que perciben el cosmos como finito. Entonces dicen: ‘El cosmos es finito y limitado. Así lo he percibido’.

“En segundo lugar, hay religiosos que experimentan una inmersión similar, pero perciben el cosmos como infinito. Entonces dicen: ‘El cosmos es infinito e ilimitado. Así lo he percibido’.

“Un tercer grupo experimenta una inmersión similar y concluye que el cosmos es finito verticalmente e infinito horizontalmente. Entonces dicen: ‘El cosmos es finito e infinito. Así lo he percibido’.

“Habrá un cuarto grupo que confía solo en el razonamiento lógico y utilizan sofisticados argumentos para afirmar: ‘El cosmos no es ni finito ni infinito’.

Pues bien, cuando alguien proclama sobre la finitud o infinitud del cosmos lo hace siempre sobre la base de uno de estos cuatro argumentos.

3.1.4. Relativismo [Puntos de vista XIII-XVI]

Por otro lado, monjes, siempre habrán religiosos que retuercen los argumentos y cuando se les pregunta sobre un determinado tema dan respuestas evasivas y equívocas. Lo hacen de cuatro formas distintas.

“En primer lugar, están los que piensan: ‘No sé la respuesta, y podría mentir si digo que esto es aconsejable o no, y esto sería perjudicial, un obstáculo para mí’. Así, por temor a la mentira y evitando el discurso falso no declaran ni lo uno ni lo otro, recurren a la evasión diciendo: «No afirmo esto ni aquello. No digo que no sea así, ni de otra forma»’. Este es el primer caso.

“En segundo lugar, están los que piensan: ‘Podría sentir deseo o avidez, malicia o aversión si digo que esto o aquello es aconsejable, y el apego sería perjudicial, un obstáculo para mí.’ Así, por temor al apego y evitándolo, ellos prefieren acudir a las evasivas: «No afirmo esto ni aquello. No digo que no sea así, ni de otra forma»’. Este es el segundo caso.

“En tercer lugar, están los que piensan: ‘No sé la respuesta y otros son más sabios que yo, hábiles en debates, y rondan por ahí destruyendo puntos de vista ajenos con su sabiduría. Si digo que esto o aquello es aconsejable, ellos podrían ponerme en una encrucijada de preguntas, demandándome las razones por las cuales afirmo esto o aquello. No saber responderles sería perjudicial, un obstáculo para mí.’ Así que para evitar el debate prefieren acudir a las evasivas: «No afirmo esto ni aquello. No digo que no sea así, ni de otra forma»’. Este es el tercer caso.

“En cuarto lugar, habrá quienes son torpes y tontos. Por causa de su torpeza y estupidez dan respuestas evasivas cuando son indagados sobre un tema, diciendo: ‘Si me preguntas sobre si existe otro mundo, bueno, yo te respondería que quizá así fuera; podría decirlo, pero sin embargo no lo proclamo así. Tampoco pienso que esto sea diferente, lo que por otro lado, tampoco lo puedo negar. Si me preguntas sobre si existe el otro mundo… Sobre si existen seres que nacen espontáneamente por casualidad… Sobre si existen los frutos de las buenas y las malas acciones… Sobre si el Tathagata existe después de la muerte… Bueno, yo te respondería que quizá así fuera; podría decirlo, pero sin embargo no lo proclamo así’. Este es el cuarto caso.

Pues bien, cuando alguien acude a respuestas evasivas o equívocas lo hace siempre de una de estas cuatro formas.

3.1.5. Origen casual [Puntos de vista XVII-XVIII]

Además de esto, monjes, hay religiosos que sostienen la teoría del origen por casualidad, proclamando que el yo y el cosmos surgieron por casualidad, y lo hacen de dos formas.

“En primer lugar, ciertos devas carecen de toda percepción sensorial, y cuando caen a este plano de la existencia, puede suceder que alguno renuncie a la vida hogareña y a través del correcto esfuerzo, la aplicación, la diligencia y la recta reflexión, alcance recordar la última existencia pasada, pero nada más que esto. Entonces, pensaría: ‘El yo y el mundo han aparecido por casualidad. Porque antes yo no existía y ahora existo. Habiendo no existido, llegué a existir’. Este es el primer caso.

“En segundo lugar, hay religiosos que confían solo en el la lógica y la indagación. Siguen una línea de investigación y expresan así su perspectiva: ‘El cosmos y el yo surgieron por casualidad’. Este es el segundo caso.

Pues bien, cuando alguien defiende el origen por casualidad lo hace siempre de una de estas cuatro formas.

“Ahora monjes, el Tathagata entiende y enseña esto: ‘Al apegarse a estos puntos de vista especulativos, ellos y quienes en ellos confían tendrán tal o cual destino en la próxima vida’. El Tathagata comprende esto y más, sin malinterpretar ni apegarse a saberes especulativos. Al no estar apegado, el Tathagata experimenta una perfecta paz. Ha entendido plenamente el origen y la desaparición de la gratificación, su atracción, su peligro, y la forma de escapar, liberándose totalmente no aferrándose a ellos.

Estos son principios profundos, monjes, difíciles de ver y comprender, imposibles de obtener por lógica pura, pero tranquilizadores, dulces, sublimes. Son cosas sutiles que solo el sabio comprenderá. Estas cosas, monjes, el Tathagata las descubrió por su cuenta, las pudo ver cara a cara, y ahora las enseña. Quienes van más allá de los pequeños detalles y elogian al Tathagata genuina y completamente se referirán a estas cosas.

3.2. Puntos de vista acerca del futuro

“Hay religiosos que también especulan acerca del futuro y proponen teorías especulativas acerca del futuro, y estas tienen hasta cuarenta y cuatro variantes.

3.2.1. La percepción [después de la muerte] [Puntos de vista XIX-XXXIV]

“Algunos sostienen que hay percepción después de la muerte, y lo hacen de dieciséis formas. Ellos afirman que el yo es permanente, puede percibir después de la muerte y tiene cuerpo material, o inmaterial, o ambas cosas: material e inmaterial, o ninguna de las dos: ni material ni inmaterial. Afirman a su vez que, siendo permanente y perceptivo, el yo es finito, o infinito, o ambas cosas: finito e infinito, o ninguna de las dos: ni finito ni infinito. En cuanto a la percepción, afirman que el yo recibe una percepción uniforme, o variada, o limitada, o ilimitada. También hay quien afirma que el yo es plenamente feliz, o plenamente miserable, o ambas cosas: plenamente feliz y plenamente miserable, o ninguna de las dos: ni plenamente feliz ni plenamente miserable.

Estas son, monjes, las dieciséis variables de esas teorías especulativas sobre la percepción después de la muerte, y cuando alguien proclama esta teoría lo hace siempre con alguno de estos dieciséis argumentos.

3.2.2. La no percepción [después de la muerte] [Puntos de vista XXXV- XLII]

“Habrá también religiosos que afirman que no existe ninguna percepción después de la muerte, y lo hacen de ocho diferentes formas. Sostienen que después de la muerte, el yo es inmutable, no percibe y es un ser material, o inmaterial, o ambas cosas: material e inmaterial, o ninguna de las dos: ni material ni inmaterial. Pueden también afirmar que, siendo permanente y no perceptivo, el yo es finito, o infinito, o ambas cosas: finito e infinito, o ninguna de las dos: ni finito ni infinito.

Estas son, monjes, las ocho variables de esas teorías especulativas sobre la no percepción después de la muerte, y cuando alguien proclama esta teoría lo hace siempre con alguno de estos ocho argumentos.

3.2.3. Ni percepción ni no-percepción [Puntos de vista XLIII-L]

Habrá incluso religiosos que dicen que hay vida después de la muerte, pero en un estado que percibe y no percibe a la vez, y lo hacen de ocho diferentes formas. Sostienen que después de la muerte, el yo es inmutable, ni perceptor ni no-perceptor y es un ser material, o inmaterial, o ambas cosas: material e inmaterial, o ninguna de las dos: ni material ni inmaterial. Pueden también afirmar que, siendo permanente y ni perceptor ni no-perceptor, el yo es finito, o infinito, o ambas cosas: finito e infinito, o ninguno de los dos: ni finito ni infinito,

Estas son, monjes, las ocho variables de esas teorías especulativas sobre la percepción y no percepción después de la muerte, y cuando alguien proclama esta teoría lo hace siempre con alguno de estos ocho argumentos.

3.2.4. Aniquilacionismo [Puntos de vista LI-LVII]

También habrá religiosos que sostienen la teoría de la aniquilación, y proclaman la aniquilación, destrucción, e inexistencia de los seres de siete formas

“En primer lugar, hay religiosos que afirman que el yo es material y después de la muerte del cuerpo perece, queda aniquilado y deja de existir’. Este es el primer caso.

“En segundo lugar, hay quien dice que además del yo material existe también otro tipo de yo divino, perteneciente a la esfera de los sentidos, y la aniquilación es completa cuando ambos perecen’. Este es el segundo caso.

“En tercer lugar, habrá quien describirá al mismo yo divino, pero producido por la mente e íntegro, y dicen que la aniquilación es completa cuando ambos perecen’. Este es el tercer caso.

“En cuarto lugar, otros describirán a ese yo divino como uno que sobrepasa las sensaciones corporales y adquiere consciencia de que el espacio es infinito, y dicen que la aniquilación es completa cuando ambos perecen’. Este es el cuarto caso.

“En quinto lugar, otros religiosos afirman que el yo divino sobrepasa la esfera del espacio infinito observando la infinitud de la consciencia, y dicen que la aniquilación es completa cuando ambos perecen’. Este es el quinto caso.

“En sexto lugar, otros conciben al yo divino como aquel que sobrepasa la esfera de la conciencia infinita alcanzando la esfera de la nada, y dicen que la aniquilación es completa cuando ambos perecen’. Este es el sexto caso.

“En séptimo lugar, hay religiosos que afirman que el yo divino sobrepasa la esfera de la nada y alcanza la esfera de la ni percepción ni no percepción, y la aniquilación es completa cuando ambos perecen’. Este es el séptimo caso.

Estas son, monjes, las siete formas de sostener la teoría de la aniquilación, y cuando alguien proclama esta teoría lo hace siempre con alguno de estos ocho argumentos.

3.2.5. Creencia en el Nibbana aquí y ahora [Puntos de vista LVIII-LXII]

También, monjes, habrán religiosos que sostengan la teoría del Nibbana aquí y ahora. Ellos proclaman que el supremo Nibbana es alcanzable aquí y ahora para un ser existente, y lo hacen de cinco formas.

“Un primer grupo afirma que el Nibbana es alcanzable aquí y ahora al satisfacer plenamente los cinco sentidos sensoriales.

“Un segundo grupo afirma que el Nibbana es alcanzable aquí y ahora al obtener liberación de estados perjudiciales, entrando y permaneciendo en el primer jhana, con el pensamiento sostenido, el arrobamiento y felicidad nacidos de la reclusión.

“Un tercer grupo afirma que el Nibbana es alcanzable aquí y ahora al obtener liberación del pensamiento aplicado, entrando y permaneciendo en el segundo jhana, con paz interior, arrobamiento y felicidad nacidos de la serenidad.

“Un cuarto grupo afirma que el Nibbana es alcanzable aquí y ahora al obtener liberación del pensamiento aplicado, entrando y permaneciendo en el tercer jhana, con paz interior, arrobamiento y felicidad nacidos de la serenidad.

“Un quinto grupo afirma que el Nibbana es alcanzable aquí y ahora al obtener liberación completa del placer y la pena, la felicidad y el dolor, entrando y permaneciendo en el cuarto jhana, purificado en la ecuanimidad y atención consciente.

Estas son, monjes, las cinco formas de sostener la teoría del Nibbana aquí y ahora, y cuando alguien proclama esta teoría lo hace siempre con alguno de estos ocho argumentos.

Todas estas son las sesenta y dos diferentes maneras, en las que algunos ascetas y brahmanes especulan acerca del pasado, del futuro o ambos, con su manera de percibirlos y las teorías especulativas que proponen.

 “Ahora monjes, el Tathagata entiende y enseña esto: ‘Al apegarse a estos puntos de vista especulativos, ellos y quienes en ellos confían tendrán tal o cual destino en la próxima vida’. El Tathagata comprende esto y más, sin malinterpretar ni apegarse a saberes especulativos. Al no estar apegado, el Tathagata experimenta una perfecta paz. Ha entendido plenamente el origen y la desaparición de la gratificación, su atracción, su peligro, y la forma de escapar, liberándose totalmente no aferrándose a ellos.

Estos son principios profundos, monjes, difíciles de ver y comprender, imposibles de obtener por lógica pura, pero tranquilizadores, dulces, sublimes. Son cosas sutiles que solo el sabio comprenderá. Estas cosas, monjes, el Tathagata las descubrió por su cuenta, las pudo ver cara a cara, y ahora las enseña. Quienes van más allá de los pequeños detalles y elogian al Tathagata genuina y completamente se referirán a estas cosas.

4. Conceptos mundanos sobre el alma

“En resumen, hay cuatro variantes para sostener la teoría del eternalismo, cuatro más para la teoría del eternalismo parcial, cuatro más para definir la finitud o infinitud del cosmos, cuatro motivos para dar respuestas evasivas, dos formas de sostener la teoría del origen por casualidad. En total, son dieciocho formas de especular acerca del pasado, y quienes sostienen estos puntos de vista lo hacen en base a meras sensaciones, por causa de sus preocupaciones y vacilaciones, inmersos en la avidez.

“De igual manera, existen dieciséis variantes de la teoría de la percepción después de la muerte, ocho formas de sostener la teoría de la no-percepción después de la muerte, ocho variantes de la teoría de la ni percepción ni no-percepción después de la muerte, siete más para la teoría de la aniquilación, y cinco para sostener la teoría del Nibbana aquí y ahora. En total, son cuarenta y cuatro formas de especular acerca del futuro, y quienes sostienen estos puntos de vista lo hacen en base a meras sensaciones, por causa de sus preocupaciones y vacilaciones, inmersos en la avidez.

“Todos los que proclaman el eternalismo, el eternalismo parcial, el finitismo e infinitismo del cosmos, el relativismo, el origen por casualidad, la percepción o no percepción después de la muerte, el aniquilacionismo, el Nibbana aquí y ahora, lo hacen condicionados por el contacto, porque no podrían experimentar sus convicciones sin el contacto, un contacto repetido a través de la séxtuple base de los sentidos. De forma que todos estos puntos de vista tienen en común la sensación como condición, que origina en ellos la codicia, es así como surge el apego, se origina la existencia seguida de un nacimiento, con lo que surge la vejez y la muerte, el sufrimiento, el lamento, la pena, el dolor y la desesperanza.

5. Ir más allá [de los puntos de vista]

“Sin embargo, monjes, cuando comprendemos que todo surge y desaparece a través de la séxtuple base de los sentidos, cuando comprendemos su atracción, sus peligros, y el escape de ellos, podremos saber cómo ir más allá de todos estos puntos de vista. Porque todos los individuos que sostienen estos puntos de vista están atrapados y cautivados en una red, y en cada nuevo nacimiento son atrapados en la misma red.

“Pensemos en un hábil pescador o su aprendiz que cubren con una red de malla fina un pequeño estanque, y cualquier criatura acuática de cierto tamaño es atrapada en esta red y permanece ahí. De la misma forma ocurre con todos estos religiosos que teorizan sobre el pasado y el futuro.

“Por otro lado, aunque el cuerpo del Tathagata está aquí, su apego a nuevos nacimientos ha sido cortado. Mientras su cuerpo permanezca aquí, será visible para humanos y devas, pero al llegar el fin de su vida, devas y humanos no lo verán nunca más. Porque cuando un manojo de mangos desde el tallo, todos los mangos del ramo caen juntos; de igual forma, el Tathagata cortó el apego a nuevos nacimientos.

Entonces, el Venerable Ananda dijo al Buda: “¡Qué maravillosa exposición del Dhamma! ¿Qué nombre le daremos?”

“Ananda, recuerda esta exposición del Dhamma como “La Red de los Significados”, “La Red del Dhamma”, “La Red Suprema”, “La Red de los Puntos de Vista” o como “La victoria suprema en la batalla”.

Esto es lo que dijo el Buda, y los monjes se regocijaron en sus palabras. También, mientras se proclamaba su discurso, todo el milenario sistema del mundo se estremeció.

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