Sanación con la mente: Tus pensamientos, tu decisión

Existen muchos libros de sanación con la mente. Pero, ¿buscas algo que realmente sirva? No todos se basan en pruebas confiables, y muchas veces dan vueltas y vueltas haciéndote perder tu valioso tiempo.

Recientemente leí uno de esos libros. A pesar de tener opiniones muy críticas de él, pude rescatar algunos conceptos. También pasajes y recomendaciones que no solo suenan bien, sino que también son válidos desde un punto de vista científico.

En este artículo, podrás no solo confiar en la información sino también leerla por ti mismo en revistas científicas, visitando las referencias entre paréntesis.

¿Por qué necesitas sanar?

Cada uno de nosotros, bajo distintas circunstancias, podemos necesitar reparar heridas. De hecho, todos necesitamos sanar, sea que nos demos cuenta o no (1).

  • Sanar heridas emocionales, a veces de nuestro pasado. Aunque parecen no hacernos daño, nos hacen comportarnos de forma poco saludable.
  • Sanar un corazón roto tras una decepción amorosa. Este tipo de herida nos puede predisponer al sufrimiento, arruinando una relación futura.
  • Sanar una pérdida, generalmente de alguien amado. También la pérdida de la salud o de algo preciado en nuestra vida.

Sea lo que sea que tengas que sanar, no estamos hablando precisamente de recuperar la salud física. Es tu pensamiento, son tus emociones, y todo esto se encuentra en tu mente.

Por eso, no es descabellado formular una forma de sanación con la mente.

Tus herramientas y recursos emocionales

Te sorprenderá ver que todas las herramientas para sanar están a tu alcance.

Tu cuerpo

El hombre es una criatura de hábitos. Solemos transitar por la misma calle y utilizar las mismas palabras. Algunos de nosotros contamos la misma historia una y otra vez sin darnos cuenta.

El cerebro hace exactamente lo mismo. Repite, repite, y repite. Eso suele ser útil para aprender, pero también puede hacerte entrar en un círculo vicioso. Identifícalo y salte de él cuánto antes.

Tu cuerpo es el mejor mensajero. En tu sistema nervioso están grabadas una serie de señales que pueden leer los detectores de mentiras. Pero tú también puedes aprender a reconocer esas pistas (2, 3).

  • Reconoce la tensión en tus músculos y cómo cambia ante un pensamiento, una persona, o una acción.
  • Evalúa tu respiración e intenta sentir los latidos de tu corazón.
  • Mira o aprende a percibir cómo los más pequeños músculos del rostro se tensan ante la alegría, la nostalgia, y otros sentimientos.

Al hacerlo, deja de juzgarte y sólo percibe. Tu cuerpo es como un niño que se esconderá de ti si comienzas a juzgarlo. La idea es entender cómo reacciona, poco a poco. Si lo haces con curiosidad, terminarás sabiendo qué dispara cuáles sentimientos y poco a poco averiguando el por qué.

Tu mente

Muchas personas le tienen miedo a su propia mente. Pero es porque se han visto atrapados en esos ciclos viciosos que comenté arriba. No han sabido cómo salir de ellos.

Pero al igual que un niño, tu mente puede ir aprendiendo a quedarse sentada, escuchando en vez de hablar. El mindfulness sirve para entrenar a tu mente y, con mucho cariño, hacer que vuelva una y otra vez a un estado de atención plena.

Una vez en ese espacio de atención plena, será posible aprender de la mente. Pero no solo eso. También podrás grabar en ella nuevos mensajes, logrando una verdadera sanación con la mente. Esta sanación se compara incluso a otros tipos de terapia psicológica e incluso puede tener un efecto similar que el tratamiento farmacológico (4). Podrás utilizar:

  • Mensajes de auto-afirmación y esperanza, dándote cuenta y valorando tus puntos a favor.
  • Mensajes de empatía y perdón que irán recuperando la calidad de tus relaciones.
  • Mensajes de calma y seguridad, que te harán darte cuenta de lo que tienes en vez de anhelar lo que te falta

Tu agradecimiento

La tercera herramienta poderosa es el agradecimiento. Es un paso esencial para lograr tu sanación, y es especialmente efectiva para sanar un duelo (5).

Cuando perdemos a alguien o algo preciado, es normal sentir toda una gama de emociones y sentimientos. Cuando eso ocurra, no intentes forzar el agradecimiento para ser positivo. Utiliza las herramientas que he descrito arriba para entender de dónde viene el sentimiento. Abrázalo como a un bebé que llora porque necesita atención. Ten compasión por lo que vives, pero cuida de no quedarte atascado en la auto-compasión (6).

Luego, cuando hayas expresado tu emoción predominante y se sienta más natural, tómate un tiempo para agradecer:

  • Agradece lo que sí tienes. La vida, los sentidos, el alimento.
  • Agradece a las personas que te apoyan, ya que sabes ahora en quién confiar en momentos así.
  • Agradece los momentos vividos y los recuerdos preciados
  • Agradece al mundo por seguir adelante. A los pájaros que siguen cantando, el pasto que sigue creciendo, tus mascotas que siguen esperando a que llegues a casa.

Sanación con la mente: Un consejo fundamental

¿Es fácil? En realidad, no. Aplicar la teoría puede ser complicado, muy complicado. Pero no es imposible. Ten paciencia y sobre todo, mira el mundo con ojos de aprendiz.

Si aún todo falla y sientes que no has avanzado, recuerda que no tienes por qué atravesar por todo esto sin apoyo. Somos seres sociales y necesitamos una red de apoyo que incluye amigos, familia, e incluso puede incluir a un profesional.

No dejes que el estigma de “ir a terapia” te obligue a estancar tus esfuerzos. A veces, lo único que necesitas es una mirada imparcial. Una guía personalizada (1). Seguirá siendo tu mente, seguirán siendo tus pensamientos, y seguirá siendo tu proceso de sanación.

Referencias:

Golberstein, E., Eisenberg, D., & Gollust, S. E. (2008). Perceived stigma and mental health care seeking. Psychiatric services, 59(4), 392-399.

Aviezer, H., Trope, Y., & Todorov, A. (2012). Body cues, not facial expressions, discriminate between intense positive and negative emotions. Science, 338(6111), 1225-1229.

Beilock, S. (2015). How the body knows its mind: The surprising power of the physical environment to influence how you think and feel. Simon and Schuster.

Khoury, B., Lecomte, T., Fortin, G., Masse, M., Therien, P., Bouchard, V., … & Hofmann, S. G. (2013). Mindfulness-based therapy: a comprehensive meta-analysis. Clinical psychology review, 33(6), 763-771.

Ramstad, S. (2014). Grief and gratitude. Creative nursing, 20(3), 194-196.

Grief, P. P. (2010, July). Prolonged grief disorder. In Oncology nursing forum (Vol. 37, No. 4, p. 401).

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