¿Deberían abrir los gimnasios durante el coronavirus?

Muchos de nosotros queremos volver al gimnasio cuanto antes. Es quizá una de esas actividades que nos ayuda a aliviar el estrés. O quizá es la única manera de eliminar esos kilos de más. Sea como sea, en la situación actual es probable que pocos o ningún gimnasio esté abierto en tu localidad.

He visto en las redes sociales que se está tomando como modelo un estudio realizado en Oslo, en Noruega, para estimular a abrir los gimnasios durante la pandemia. Sinceramente, me encantaría que los gimnasios volviesen a funcionar como antes. Pero estamos en una situación sin precedentes en la cual muchas vidas están en juego, por eso tenemos que tomar las cosas con el nivel de profesionalismo adecuado al caso.

La historia corta es que se realizó un estudio en Oslo, Noruega, en el que se abrieron los gimnasios con las medidas preventivas y no hubo un aumento significativo de las infecciones por COVID-19. Suena a buenas noticias, pero vamos a evaluar el estudio con lupa. Al final, tendrás un entendimiento claro sobre el estudio de apertura de gimnasios realizado en Oslo y lo que implica para nosotros en la vida real.

El riesgo de contagio en los gimnasios

Antes y después del coronavirus, varios estudios han sugerido que el gimnasio es un lugar clave para la transmisión de virus y bacterias.

Por ejemplo, podemos citar el estudio publicado en Environmental Science and Pollution Research International, donde se demostró que la ventilación reducida de los gimnasios puede aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias.

Otro estudio de la BMC Infectious Diseases nos muestra claramente que, al tener contacto con muchas personas, las superficies del gimnasio pueden aumentar el contagio de enfermedades infecciosas.

Lo que nos mostró el estudio en Oslo

Pero mas recientemente un estudio en Oslo, Noruega nos mostró lo contrario. Este estudio evaluó la implementación de medidas de seguridad en varios gimnasios. Y colocó a 3000 participantes en dos grupos, unos que podrían ir al gimnasio y otros que se abstendrían de ir.

El resultado del estudio fue: no hay diferencia en el riesgo de infección entre quienes fueron y quienes no fueron al gimnasio. Solamente una persona del grupo que asistió al gimnasio se contagió, y este contagio provino de un foco en su trabajo, no del gimnasio.

Parece sencillo y muy alentador, pero si vemos los detalles las cosas se ponen un poco más escabrosas.

Análisis del estudio

Primero que nada, ¿Cuáles fueron las precauciones que se tomaron en los gimnasios?

  • No habría contacto físico en el saludo ni de ninguna otra manera
  • Sana distancia de al menos 1 metro en todo momento
  • Sana distancia de al menos 2 metros durante actividad física (por ejemplo en las máquinas de cardio)
  • Todas las máquinas contaban con desinfectante y se debían limpiar después de su uso
  • Aumento de la frecuencia en la limpieza del gimnasio
  • Se limitó la entrada de ser necesario para evitar aglomeración
  • Las duchas y los saunas se mantuvieron cerrados
  • Se eliminaron las tapas de papeleras y basureros
  • Se alertó a los participantes que no debían tocarse la nariz, boca, o los ojos
  • Los pacientes mayores de 65 años, o aquellos con enfermedades cardiovasculares y diabetes no tendrían acceso al gimnasio

Si evaluamos bien las medidas, es un poco impactante que no estén los tapabocas por ninguna parte. Probablemente para facilitar la respiración durante el cardio, pero igual es un detalle notable.

Segundo aspecto importante, ¿Cómo se determinó la infección?

En la segunda semana, los participantes se realizaron a sí mismos un hisopado nasal. En la tercera semana, también se evaluaron las historias médicas de los participantes.

El hisopado nasal se lo realizaron ellos mismos, y aunque posiblemente esto no altere tanto los resultados, definitivamente no es lo mismo que un hisopado nasal realizado por un médico.

Quien se ha realizado el hisopado por esta situación del coronavirus sabe lo incómodo que es, y si el individuo se lo administra a sí mismo, ¿tendrá el mismo valor predictivo que uno realizado por el médico?

Tercer aspecto que tenemos que recalcar, ¿Cuántos casos hubieron?

Sólo hubo un contagio en el grupo que asistió al gimnasio, y este contagio provino de un foco localizado en su oficina. En el grupo que no asistió al gimnasio hubo cero contagios. Es decir, 1 solo contagio en más de 3000 participantes. El número de contagios fue menor de lo esperado, y con este número tan bajo los resultados se hacen menos confiables porque no hay una buena forma de comparar ambos grupos. También cabe recalcar que la tasa de contagios en Oslo durante el estudio era hasta 6 veces menor que la de Nueva York, por ejemplo. Así que no sabemos si estas medidas de precaución funcionarán bien en áreas con mayores tasas de contagio.

Por ejemplo, después de la pandemia se publicó un estudio en la revista Emerging Infectious Diseases en el que se dio a conocer un caso de 112 contagios de coronavirus 2 (el primo del COVID-19) en personas que asistían a clases grupales.

Un cuarto aspecto es cómo fue el comportamiento de los participantes.

Eran dos grupos. Uno que podía ir al gimnasio y otro que debía seguir absteniéndose. Luego estos dos grupos se compararon a ver si habrían diferencias. Pero entre los que sí podían ir al gimnasio, casi el 20% de los participantes nunca fue. Y los que fueron al gimnasio asistieron la mitad de los días a los que tenían derecho, o menos. Así que aún queda la pregunta de si una asistencia más regular cambiaría las estadísticas.

Para terminar, vale la pena recalcar también el tipo de estudio del que estamos hablando. Es un estudio pre-impreso que todavía no ha sido arbitrado o evaluado por expertos. Después de las revisiones, el manuscrito podría cambiar mucho y sólo entonces ser publicado. O podría simplemente no pasar el proceso de revisión y ser descalificado.

Resumen:

Recapitulando, el estudio de Oslo no encontró diferencia en número de contagios al abrir los gimnasios, pero…

  1. Entre las precauciones tomadas no se encontraba el uso de tapabocas
  2. El hisopado nasal para detectar COVID-19 era administrado por el mismo participante
  3. El número total de contagios en el estudio fue insuficiente y la tasa de contagios en Oslo es mucho menor que otros países
  4. La mayoría de los participantes no fueron asiduos en su asistencia al gimnasio
  5. Se trata de un estudio pre-impreso que aún no pasa por la etapa de revisión y corrección

De forma que, aunque la evidencia es prometedora, aunque nos ayuda como estudio preliminar, este primer hallazgo no puede tomarse como la última palabra en el tema de aperturas de gimnasios durante el coronavirus. Hacen falta más estudios y poblaciones más grandes para evaluar si es realmente una buena idea. De hecho, vale recalcar que los gimnasios en Oslo abrieron recientemente y los investigadores publicarán actualizaciones de este estudio a futuro. Así que este es uno de esos estudios con leyenda de “continuará”. 

Referencias:

Bretthauer, M., & TRAiN study group. (2020). Randomized Re-Opening of Training Facilities during the COVID-19 pandemic. medRxiv.

Andrade, A., Dominski, F. H., Pereira, M. L., de Liz, C. M., & Buonanno, G. (2018). Infection risk in gyms during physical exercise. Environmental Science and Pollution Research25(20), 19675-19686.

Dalman, M., Bhatta, S., Nagajothi, N., Thapaliya, D., Olson, H., Naimi, H. M., & Smith, T. C. (2019). Characterizing the molecular epidemiology of Staphylococcus aureus across and within fitness facility types. BMC infectious diseases19(1), 1-10.

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